Traducción automática vs traductor profesional

traduccion etiqueta ropa
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Desde hace relativamente poco tiempo, la globalización y la tecnología han avanzado a pasos agigantados y prácticamente a la par. Cuanto más evolucionan los sistemas de comunicación, la globalización se hace más latente en nuestra vida diaria. Este hecho indiscutible ha provocado el surgimiento de herramientas de traducción automática, ya que, a día de hoy, es indispensable que nos podamos entender con cualquier persona, empresa u organismo del mundo. Sin embargo, desde Traductores Oficiales, queremos ofrecer nuestro punto de vista como profesionales del sector.

¿Porqué no debemos hacer uso la traducción automática?

En primer lugar, aunque somos conscientes de que es cierto que la traducción automática puede cumplir un papel importante para la sociedad (el entender, más o menos, un texto sencillo o no especializado), su gran problema tiene nombre: la ambigüedad. Los motores de traducción automática no dejan de ser unas bases de datos que aplican determinadas soluciones de forma estadística, sin tener en cuenta el contexto, dobles sentidos o, simplemente, frases mal construidas o escritas de una forma no muy natural. El motor interpreta el idioma de origen según las estructuras y reglas gramaticales con los que se haya configurado. El problema viene cuando algo escapa de su “control”. Para entender este concepto, lo mejor es ver un ejemplo:


traducción automática

Como podemos ver, en una simple etiqueta de 10 palabras el traductor automático ha fallado en todo. Es cierto que estos traductores automáticos están mejorando por momentos, pero es completamente imposible que alcancen el nivel de calidad del traductor profesional.

Hay que tener en cuenta que cada idioma está lleno de ambigüedades, reglas, excepciones e irregularidades que los motores de traducción no pueden resolver. La traducción no consiste en reemplazar palabras por otras, hay que tener en cuenta el contexto, el por qué utilizar una estructura gramatical u otra y, una vez analizado todo esto, encontrar la manera de decir lo mismo de la forma más natural del idioma de destino (que no tiene por qué ser una estructura similar).

La traducción automática y la posedición

También vale la pena mencionar algo que últimamente se está poniendo de moda: la posedición. Este proceso consiste en realizar una revisión humana de una traducción hecha por un motor de traducción automática, que previamente ha sido dotado de numerosos textos y traducciones humanas en su base de datos. Este sistema puede ser muy útil, por ejemplo, en la traducción de manuales de instrucciones. Pongamos el siguiente ejemplo: tenemos que traducir un manual de una lavadora y nuestro motor de traducción automática ya tiene en su base de datos la traducción del modelo anterior o la de otro modelo de otra marca. La función del traductor será simplemente la de comprobar que todo esté bien y la de cambiar las incoherencias que seguramente haya.

En cualquier caso, las traducciones automáticas son muy atractivas para los usuarios, puesto que ofertan un servicio gratis e inmediato, pero desde luego, no de calidad en según qué contexto. Pueden valer para “intentar” entender qué pone en un cartel o en un póster, pero no sirven para hacer la carta de un restaurante o para traducir un libro, puesto que nunca serán capaces de entender las ambigüedades.

Sobre Carolina Balsa Cirrito 157 Artículos
Gerente - Directora. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada.

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