La legalización de documentos no tiene por que ser una odisea

documento legal

Recibimos a diario muchas llamadas de clientes en las que nos solicitan la legalización de documentos o en la que nos preguntan acerca de este trámite tan “a la moda”. En primer lugar, la dificultad de responder a sus preguntas radica en que los propios interesados desconocen si lo que se debe legalizar es el documento de origen o la traducción jurada del mismo. Pues bien, esto, ciertamente, varía según el organismo en el que presentará la traducción.

¿Cuándo y cómo se legaliza un documento original?

El primer requisito que debe cumplir un documento para su legalización es ser un documento público, es decir, el organismo que lo emite es una autoridad pública, o bien, ser un documento de carácter privado que haya sido elevado a público por un notario. En segundo lugar, existen ciertos documentos exentos de legalización y otros que deben ser legalizados obligatoriamente, en este caso, cuando el documento proviene o tiene como destino uno de los países que no son firmantes del Convenio de la Haya, el documento original siempre deberá legalizarse antes de proceder a su traducción. El proceso de legalización es bastante complejo y a menudo resulta un rompecabezas para nuestros clientes, especialmente si tenemos en cuenta que no existe un organismo único que se ocupe de legalizar todos y cada uno de los documentos que pueden ser objeto de este trámite, sino que según el órgano emisor, deberá seguir una vía u otra. Por ejemplo, los documentos notariales han de legalizarse por vía notarial, es decir, primero, por el colegio notarial, segundo, por el Ministerio de Justicia en la sección de legalizaciones, tercero, por el Ministerio de Asuntos Exteriores y por último por la embajada o consulado del país de destino.

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¿Se debe legalizar una traducción?

Las traducciones realizadas por un traductor jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores español cuyo destino es España NO requieren ninguna LEGALIZACIÓN posterior, puesto que la propia firma del traductor ya es legal por sí misma y éste ya se encuentra habilitado para dar fe de lo escrito. No obstante, en muchos casos los organismos públicos españoles, ya sea por desconocimiento de la profesión del traductor jurado o de las cualidades que le otorga el figurar en la lista de traductores e intérpretes del Ministerio, solicitan al cliente que legalice la firma del traductor ante un notario. Este trámite es completamente innecesario según las indicaciones que nos ofrece el propio MAEC que es el organismo del que dependen los traductores jurados.

En el caso contrario, es decir, si la traducción realizada por un traductor e intérprete jurado tiene como destino el extranjero es posible que el organismo en el que se debe presentar la documentación nos exija su legalización. En este último caso, es importante contactar con el consulado o embajada del país de destino para que nos oriente. En algunos casos, por ejemplo, Argelia, se prefiere la legalización por el Ministerio de Asuntos Exteriores en España, en otros casos, como en Francia, son las propias embajadas o consulados los que realizan la legalización de la firma del traductor.

Es posible que los trámites para que un documento extranjero o español surta los mismos efectos en otro país pueden resultar una ardua tarea para el cliente, sin embargo, en CBLingua procuramos ofrecer al cliente toda la información para que no se pierda entre tanto papeleo.

Sobre Carolina Balsa Cirrito 157 Artículos

Gerente – Directora. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada.

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