La importancia de garantizar la autenticidad un documento

El Parlamento Europeo aprueba una nueva normativa para favorecer la movilidad en la UE
La semana pasada, el Parlamento Europeo informaba en un comunicado de la aprobación de un nuevo proyecto de ley que busca favorecer la libre circulación de personas entre los diferentes Estados miembros de la Unión Europea. Este reglamento establece una serie de medidas que buscan simplificar en parte los trámites internacionales para los ciudadanos de la UE, eliminando algunas de las formalidades necesarias para probar la autenticidad de ciertos documentos fuera de las fronteras del estado donde se emitieron.

A priori, muchos ciudadanos que en algún momento se hayan sentido sobrepasados por tanto papeleo, probablemente pensarán que este reglamento les beneficia. Sin embargo, estos requisitos legales (como la apostilla de documentos, la compulsa de fotocopias o las certificaciones ante notario) son, en muchos casos, la única forma de garantizar la autenticidad y la legalidad de los documentos, consiguiendo evitar así que se produzcan falsificaciones, uso fraudulento de datos personales e incluso tráfico ilegal de documentos públicos dentro de la UE, ya que muchos de los trámites legales que exigen la presentación de documentos legalizados son extremadamente delicados: la adquisición de una nacionalidad, la obtención de un permiso de residencia, y la garantía, entre otros, de que una persona puede contraer matrimonio legalmente o realizar una adopción dentro de la UE.

Internacionalización con CBLingua

Tanto es así que, pese a que desde el PE se busca fomentar la circulación de ciudadanos dentro de la UE, son conscientes de la enorme importancia que juega la legalización de documentos, por ello el pasado día 4 de febrero, la redacción de la nueva normativa sufrió varias modificaciones antes de ser sometida votación y ser posteriormente aprobada. Una lectura detallada de las enmiendas que se realizaron al texto deja entrever que, una vez más, la “agilización” de los trámites burocráticos no será tan radical como se pretendía en un principio. Veamos un ejemplo: el Art. 5 Aptdo. 2 del texto de la Comisión recogía inicialmente, con respecto a la necesidad de certificar las copias, la siguiente afirmación:
“Cuando un documento público original expedido por las autoridades de un Estado miembro se presente junto con su copia, las autoridades de los demás Estados miembros deberán aceptar esa copia sin ningún tipo de certificación”.
Y la enmienda de dicho artículo, aprobada en la votación, recoge lo siguiente:
“Cuando en un caso determinado una autoridad albergue dudas razonables sobre la autenticidad de una copia no certificada que se le presente de un documento público expedido por las autoridades de otro Estado miembro o por las autoridades de la Unión, dicha autoridad podrá exigir la presentación del original o de una copia certificada de ese documento”.
El anterior es sólo un ejemplo de las numerosas enmiendas que van en la misma línea: finalmente será la autoridad receptora la que podrá decidir si es o no necesario certificar, apostilla o legalizar los documentos, lo cual, al parecer de muchos profesionales, acabará no sólo por no facilitar los trámites, sino por ralentizarlos aún más.
Teniendo esto en cuenta, si lo que se busca es agilizar los trámites, ¿no sería más efectivo velar porque todos los ciudadanos estén bien informados de los pasos a seguir para la realización de cada trámite? Si todos los ciudadanos conociesen los pasos a seguir en cada trámite y no recibiesen información contradictoria por parte de las distintas administraciones públicas, los trámites serían mucho más ágiles y no acarrearían tantas molestias a los ciudadanos ni costes a las administraciones públicas.

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Artículo realizado por: Ana Mellado Núñez

Ana Mellado Núñez

Sobre Carolina Balsa Cirrito 157 Artículos
Gerente - Directora. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada.

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