El traductor jurado visto desde las Administraciones Públicas

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La traducción jurada en el contexto en el que nos encontramos y en el que los flujos migratorios de trabajadores y estudiantes son cada vez más sustanciales, se presenta para las Administraciones Publicas y para sus usuarios como todo un desafío burocrático a la hora de casarse, realizar un adopción internacional o, la novedad de este año, presentarse como candidato a una oposición o entrar en alguna bolsa de trabajo.

Hace unas semanas, en la convocatoria de la bolsa de maestros de la Junta de Andalucía, solicitaban a los candidatos la traducción jurada de todos los documentos que no estuvieran redactados en idioma español. Es decir, que la traducción no sólo será un requisitos imprescindible para los extranjeros que buscan una oportunidad laboral a través de las oposiciones en España, sino que cualquier certificado del Trinity College o título de Cambridge expedido en inglés y obtenido por un nacional español debía ser traducido al español; de lo contrario, los puntos que podría obtener el candidato por estos méritos, no serían baremados. Desde Cblingua nos alegramos de que se reconozca la labor del traductor jurado y sus capacidades profesionales, ya que, en contra de lo que muchos puedan pensar, el carácter oficial de la traducción no se limita a la firma y sello de un traductor, sino que supone una garantía de calidad y confianza.

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La traducción de certificados de idiomas es una novedad burocrática que a muchos les parecerá inútil, aunque hemos de reconocer que lo lógico es que todos los documentos presentados ya sea para acceder a la bolsa, o para presentarse a las oposiciones, estén debidamente traducidos en la lengua oficial del país en el que se desea opositar. Podemos pensar, y algunos así lo harán, que los certificados de idiomas son a priori bastante sencillos en su comprensión; no obstante, el sistema de evaluación del Trinity College, por ejemplo, no es en ningún caso fácil de comprender. Existen diferentes tipos de exámenes (sólo oral, oral y escrito, etc.) y que se asimilan a uno de los niveles del marco común de referencia para las lenguas, lo que puede conducir a error, ya que un candidato puede tener un excelente nivel de inglés en el oral, pero no domine la expresión escrita. La traducción profesional destierra toda duda respecto a esto, ya que, como traductores jurados debemos trasladar la información en lengua de origen de modo que sea totalmente comprensible (con todo lo que ello supone) en la lengua meta.

Suponemos que este nuevo requisito no va a quedar reducido a esta única convocatoria, sino que se aplicará en la convocatoria de oposiciones de maestros prevista para 2015. El problema de las administraciones públicas son los plazos tan estrictos y limitados en tiempo para presentar este tipo de “papeleo” y la escasa información previa a la convocatoria que ofrecen. Incluso varios sindicatos, que normalmente manejan bastante información relativa a las oposiciones, desconocían en el momento de la convocatoria que los solicitantes debían cumplir este requisito. El plazo de la última convocatoria no superó la semana y media, un tiempo claramente insuficiente si tenemos en cuenta que la mayoría de los candidatos desconocían esta exigencia y que cuando quisieron darse cuenta ya era demasiado tarde. Lo que repercutió gravemente en sus bolsillos, sin contar el estrés de la realización de un trámite “a toda velocidad”, por sencillo que pueda resultar y pese a las facilidades que ofrecen agencias de traducción como Cblingua<.

Como dice el refrán “hombre precavido vale por dos”, desde Cblingua recomendamos encarecidamente que los candidatos traduzcan con el tiempo suficiente sus certificados de idiomas y, así, evitar sorpresas de última hora que nos perjudiquen de cara a la baremación de méritos.

Sobre Carolina Balsa Cirrito 157 Artículos
Gerente - Directora. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada.

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