Diario de un traductor jurado en ciernes. Día 2.

Diario de un traductor jurado en ciernes. Día 2.

Lunes 23 de octubre de 2017.
9:30 de la mañana.
Escuela Diplomática. Madrid.

Hoy me presento al segundo ejercicio para conseguir mi título de Traductor-Intérprete Jurado de inglés. Y lo de hoy tiene miga. Hoy son las traducciones. Llevo un mes practicando, aunque no sé si realmente lo estoy haciendo bien. Traduzco las noticias del periódico, escojo fragmentos al azar de los libros de casa, me bajo artículos del Daily Mirror y del New York Times, repaso terminología jurídica y económica… Mis amigos de la facultad de Derecho ya no me cogen el teléfono. Les debo de tener aburridos con tanta preguntita.

Los pasillos de hoy ya no están como los del primer día. De los más de 600 que fuimos al primer ejercicio hemos quedado 22. Madre mía. Cuando salieron las plantillas y empecé a sumar puntos poco a poco no me lo podía creer. Ni siquiera en el colegio he repasado unas sumas y restas tantas veces. Pero al final era verdad. ¡¡¡Había superado los 25 puntos!!!

Pero silencio. Empiezan a llamarnos. El DNI me tiembla en la mano, lo muestro, entro, me siento y me preparo. Vamos allá. Relleno mis datos en el cuadernillo, nos entregan las hojas con los textos originales y nos dan permiso para darles la vuelta.

Los textos

Primer texto. Donald Trump. ¡Ja! He hecho un montón de traducciones sobre el tema. ¿Quién se ríe ahora de mis lecturas de prensa extranjera, hermanita? Esta tarde hablaremos en casa.

Segundo texto. Es el que más miedo me da. Pero veo que no es demasiado largo y me tranquilizo. La contaminación, el medio ambiente… No lo he preparado expresamente pero no me resulta demasiado complicado.

Nos quedan 10 minutos. No me puedo creer que lleve dos horas seguidas traduciendo. Doy una lectura rápida y salgo. Tenemos 30 minutos para tomar un café, ir al baño y darle vueltas a la cabeza. Me sobran. Quiero entrar ya y acabar con esto.

Cuando nos vuelven a llamar me da la sensación de que peso 10 kilos más que antes. Quizás sea la presión. Quizás sean los nervios. O quizás sea la pila de diccionarios que me he traído para la tercera traducción. Vuelta a las formalidades de identificación y datos. Vuelta a la hoja. ¡Es un contrato! Hemos hecho miles en la facultad. Vale, vamos allá. Tú puedes.

Hora y media después estoy recogiendo. Me voy feliz. Que sea lo que tenga que ser, yo he hecho todo cuanto ha estado en mi mano. Fuera en el coche me espera mi madre. Solo con verme la cara ella también sonríe.

Continuará…

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