¿Cómo abordar mi primera traducción profesional?

traducción profesional

Desde CBLingua no queremos daros un método infalible para que vuestras traducciones sean perfectas, ni tampoco es nuestra intención daros una clase de traducción, lo que pretendemos es, desde la perspectiva de una agencia de traducción, daros algunos consejos que todos los que una vez empezamos en el mundo de la traducción hubiéramos querido recibir, siempre desde la perspectiva de una agencia de traducción.

Muchos creen que lo más difícil es conseguir el primer encargo de traducción y están totalmente equivocados. Ya venga de una agencia o de un cliente propio, la manera de afrontar la primera traducción profesional de nuestra carrera hará que continuemos en este sector o que desterremos la idea de dedicarnos plenamente a la traducción.

1º Organiza bien tu tiempo

La planificación del tiempo que le vais a dedicar a la traducción es imprescindible si queréis ser eficaces y asegurar la calidad de la traducción. Lo primero es ser realista. Hemos oído mil veces que un traductor es capaz de traducir unas 3000 palabras al día en ocho horas de jornada; sin embargo, la primera vez que nos confían una traducción nuestra capacidad es mucho menor, por lo que si el plazo que tenemos es limitado convendrá prever que las horas de dedicación al proyecto serán mucho mayores que las que dedicaría un traductor curtido. Los que trabajan en este sector saben que los plazos son inamovibles y que, sólo en caso de urgencia, podemos permitirnos el lujo de ampliarlo un poco. Si finalmente te ves en la obligación de cambiar tu plazo, habrás perdido muchos puntos. Nuestro consejo: planificar el tiempo conforme a las fases que debemos superar en todo proceso de traducción: documentación, traducción y revisión.

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2º Documéntate antes de empezar a traducir

Uno de los mayores errores que comete un traductor novel cuando aborda su primera traducción es recurrir a la documentación conforme se nos presentan los problemas de traducción. Ya sea porque nos resulta imposible aparcar la traducción hasta superar esta fase del proceso de traducción o porque la ansiedad por cumplir el plazo nos invade, lo cierto es que muchos olvidan que no documentarse antes de traducir va a afectar seriamente la calidad de nuestra traducción y ampliará el tiempo de dedicación a la misma. Precisamente el efecto contrario a lo que buscábamos en un principio.

3º Pregunta siempre que tengas dudas (razonables)

En CBLingua valoramos mucho que nuestros traductores se preocupen por su trabajo y eso se refleja en las preguntas que formulan. En este punto no tienen cabida las preguntas que con una simple búsqueda podrías resolver tú mismo o aquellas que por lógica podrías deducir su respuesta, pero sí es necesario que te informes bien sobre las preferencias a la hora de presentar tu traducción (por ejemplo, si se prefiere un formato u otro) y que si el contenido genera ciertas dudas, las comentes. Por ejemplo, si nos enfrentamos a un acta de nacimiento

Sobre Carolina Balsa Cirrito 157 Artículos
Gerente - Directora. Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada.

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